Desde la pupila,
la lengua,
la nariz,
las manos,
las orejas,
el corazón,
la voz,
las tripas,
el cráneo,
el ombligo.
Desde allí está el mundo.
viernes, 22 de julio de 2011
sábado, 11 de junio de 2011
Tu final

Si lo que al río arrojas, vuelve,
Busca otro que allí lave tus pies.
Para una lágrima secar no estaré,
Ese día, sola, salarás tu piel.
Si lo que procuras, tienes,
Prométete olvidar de una vez.
Ya un tintero se ha secado,
Como una flor muerta de sed.
Quizás agradezca a mi pena
Infinitas palabras mías.
Si en mí dolor sembraste,
Sin rosas tendrás mis espinas.
Sobredosis de orgullo mostrará
La caja negra del final.
Derechos de autor por musa,
No habré de pagarte jamás.
De barro son tus medallas,
De oro será mi corazón.
El amor sincero llegará,
Tras tu bravo mar, un sol.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Parido hoy

Hoy me he parido
Todos es claro, suave, niñez
Mi mar no guardará barcos hundidos
Sólo perlas y algún pez
Habrá un sol que será mi guía
Una pata de conejo, un talismán cada día
Un trébol de seis hojas, una flor en el ojal
un ancho de espadas, una silla en cada bar
La memoria un vago recuerdo será
Las lágrimas otras caras adornarán
Habrá aire y mil noches con mil lunas
Una cama y una radio en las tardes de lluvia
No me encerraré en un nido vacío
Hoy es mi despertar lo he decidido
Alguien quitará las piedras del camino
Hoy sí el cielo es todo mío
Ya no vuelo como un pájaro herido
Siento que hoy feliz he llegado
A un mundo azul y despejado
Con un corazón alado
Y con sueños en las manos
Nunca el dolor mi hombro tocará
Ni el engaño, ni la puta realidad
A curarme las heridas he aprendido
Un poco por el tiempo y también por el olvido
En esta vida seré yo mismo
En esta vida seré un bandido
Sin orgullo y con los ojos bien abiertos
Sin pasado, solo futuro imperfecto
No pediré perdón a la cruz de papel
Cuando me lleve la muerte allí le explicaré
Estuve tanto tiempo aturdido
Y ese fue mi tiempo perdido
Sin llanto me he parido
Lo que venga ya vendrá
miércoles, 4 de mayo de 2011
Nada más

Yo te esperaba cada día
Mirando las palomas en el balcón
Con una flor en la sonrisa
Sin importarme nada, nada más
Yo te esperaba tan feliz María
Contando las estrellas infinitas
En la mano un corazón tenía
Cada tanto se me caía
Cada tanto se me rompía
Y así pasaban los días
Sin esperar nada, nada más
Esperando y esperando, mi vida
Tic tac tic tac tic tac
Sin la llave de mi prisión seguía
Sin la llave de tu corazón, María
Con mis alas partidas dormía
No sé olvidar tus ojos de farol
Yo te quería cada día
Yo te voy a querer toda la vida
Sin importarme nada, nada más
jueves, 28 de abril de 2011
Amor enfermo
Aunque libre de pecado no sea
Vos tirás siempre la piedra primera
Disfrazada de sinceridad
Y te escondés en la culpa ajena
Cuántas veces tragué la arena
Flotando entre tu indiferencia
Cayendo ciego en mi decadencia
Seguro de que no había nada más…
Y más…
Con el codo borrás todas tus verdades
Que se caen de tus pedestales
Nunca creíste en los ideales
No te pedí a la luna llevarme
Y me quedaba esperando esperarte
No era más que dolor y lamento
Encadenado a este tormento
Seguro que afuera no había más…
Y más…
Siempre das vuelta tu flaco discurso
Te movés de acuerdo a tu pulso
Y nada te puede conformar
Y yo te seguí hasta el abismo
Escuchando siempre lo mismo
Queriendo olvidar tus engaños
Así se me fueron los años
Y en mis sueños había mucho más…
Y más…
Pensé que la vida seguía
Que mi locura algún día se iría
Pero uno cree lo que nadie creería
Si se trata de la soledad
Y así vos me suicidabas
Actuando que a mi lado estabas
Olvidando que alguien te amaba
Y yo ciego no veía nada más…
Y más…
Mi vida entera aposté a esta adicción
Voy tan lejos de toda razón
En silencio y sin poder escapar
Si hasta tu altar siempre regreso
Culpable de este sentimiento
Hora tras hora creyendo y creyendo
Alimentando mi debilidad
Seguro de que no merezco más…
Vos tirás siempre la piedra primera
Disfrazada de sinceridad
Y te escondés en la culpa ajena
Cuántas veces tragué la arena
Flotando entre tu indiferencia
Cayendo ciego en mi decadencia
Seguro de que no había nada más…
Y más…
Con el codo borrás todas tus verdades
Que se caen de tus pedestales
Nunca creíste en los ideales
No te pedí a la luna llevarme
Y me quedaba esperando esperarte
No era más que dolor y lamento
Encadenado a este tormento
Seguro que afuera no había más…
Y más…
Siempre das vuelta tu flaco discurso
Te movés de acuerdo a tu pulso
Y nada te puede conformar
Y yo te seguí hasta el abismo
Escuchando siempre lo mismo
Queriendo olvidar tus engaños
Así se me fueron los años
Y en mis sueños había mucho más…
Y más…
Pensé que la vida seguía
Que mi locura algún día se iría
Pero uno cree lo que nadie creería
Si se trata de la soledad
Y así vos me suicidabas
Actuando que a mi lado estabas
Olvidando que alguien te amaba
Y yo ciego no veía nada más…
Y más…
Mi vida entera aposté a esta adicción
Voy tan lejos de toda razón
En silencio y sin poder escapar
Si hasta tu altar siempre regreso
Culpable de este sentimiento
Hora tras hora creyendo y creyendo
Alimentando mi debilidad
Seguro de que no merezco más…
miércoles, 26 de enero de 2011
Viene y va
Quizás no vale la pena escribir
Si las palabras no hablan de ti
Las ausencias son presencias
Mis mañanas tienen gusto gris
Como el humo que viene y va
Viene y va, todo viene y va
Viene y va, todo viene y va
Como peces en el mar
Vivimos sin mirar
Y tu anzuelo fui a morder
Sabiendo que era mi final
Quizás no vale la pena mirar
Si mis ojos no te encuentran a ti
Pero después de todo al fin,
Por la boca muere el pez
Que viene y va, que viene y va
Sí, viene y va, todo viene y va
Puede ser que todo pase
Tras un verde telón
Mientras cada uno
Sentado espera la función
Puede ser que todo sea ficción
Que el cielo sea el suelo
Que tus besos mi consuelo
Que estos versos puedan ser canción
Que las playas mojen las olas
Que vienen y van, vienen y van
Como las olas que vienen y van
Si las palabras no hablan de ti
Las ausencias son presencias
Mis mañanas tienen gusto gris
Como el humo que viene y va
Viene y va, todo viene y va
Viene y va, todo viene y va
Como peces en el mar
Vivimos sin mirar
Y tu anzuelo fui a morder
Sabiendo que era mi final
Quizás no vale la pena mirar
Si mis ojos no te encuentran a ti
Pero después de todo al fin,
Por la boca muere el pez
Que viene y va, que viene y va
Sí, viene y va, todo viene y va
Puede ser que todo pase
Tras un verde telón
Mientras cada uno
Sentado espera la función
Puede ser que todo sea ficción
Que el cielo sea el suelo
Que tus besos mi consuelo
Que estos versos puedan ser canción
Que las playas mojen las olas
Que vienen y van, vienen y van
Como las olas que vienen y van
sábado, 8 de enero de 2011
Un poquito más
Me olvidé de respirar
Se me han ido las manos
Los pies raíces de cemento
Los huesos de metal son
La noche no trae amor
La cama compañera y el televisor
De este cuerpo pesado
y nublado
y apagado
No no no no no no
Pero sí
Igual salgo a mirar
Y nada hay si algo va
Me olvidé de comer hoy
Me acordé de dormir ayer
El día tampoco trae amor
Los ojos de piedra ancestral
O limón, o sal
Mi cuello sin venas
Mis venas sin sangre
Mi sangre sin vos
¿El corazón?
Late por costumbre
Ya se dará cuenta
Y me preguntará
Dónde estás
Ya va a venir le contestaré
Latí un poquito más
Se me han ido las manos
Los pies raíces de cemento
Los huesos de metal son
La noche no trae amor
La cama compañera y el televisor
De este cuerpo pesado
y nublado
y apagado
No no no no no no
Pero sí
Igual salgo a mirar
Y nada hay si algo va
Me olvidé de comer hoy
Me acordé de dormir ayer
El día tampoco trae amor
Los ojos de piedra ancestral
O limón, o sal
Mi cuello sin venas
Mis venas sin sangre
Mi sangre sin vos
¿El corazón?
Late por costumbre
Ya se dará cuenta
Y me preguntará
Dónde estás
Ya va a venir le contestaré
Latí un poquito más
Ni las rimas por casa pasan

Vienen poco las rimas a visitarme
Quizás aparezca alguna más tarde
En el placard, en el espejo, o en la cocina
O estarán pensando en mudarse a la otra esquina
O estarán todas hablando en el mismo lugar
Tan lejos de casa, tal vez en algún bar
Ni las rimas por casa pasan
En la heladera solo coca sin gas
En el bolsillo solo pájaros sin alas
En la pared las fotos mudas miran mi vaso
No pasa nada, tu mirada está de paso
Alguien perdió mi dirección
Puede que el doctor llegue antes que el sol
Que mal, igual no creo que traiga tu amor
Una palabra me mira desde el sillón
Y corre al techo de un tirón
Me dice get up stand up, heaven is under tus pies
Mi alma dice no my darling, nada es como se ve
La semilla de lo que no existe dio su hoja verde
Una palabra me toca el hombro y se pierde
Le pone un pelo a mi sopa existencial
Y se va dejando lágrimas de sal
En el suelo la guitarra indiferente
Lo que siento, ella entiende
Cómo duele el silencio de mis manos
Pero no se compara a tu ausencia
Que se hace presente en esta hoja transparente
Ya ni las rimas por casa pasan
Será que no saben decirme
Que no se puede extrañar lo que no fue.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Desde la luna

Mirate desde la luna y verás
que nada es tan grave
que nada es tan grande
Sólo tu cabeza es infinta
como el cielo hasta el final
Una vuelta date por allá y verás
Qué pequeño es tu mundo
Que lo que queda son recuerdos
Y no cuenta nada más
Algunos vienen y otros van
Lo que vale es lo que te llevás
¿Desde la luna? Agua y tierra nada más
Es lo que tus ojos mirarán
Sentate a la sombra y fijate
El cielo bajo tus pies
Desde las dos caras de la luna
Nadie está sólo de verdad
El camino se elije
entre miles al andar
viernes, 5 de noviembre de 2010
Aparición

Ese día Carlos había llegado a su casa no más tarde de las siete de la tarde. Recuerdo este detalle porque no suele llegar antes de la una de la mañana o dos. Los finales habían terminado la semana anterior, por lo cual estaba libre de lectura. Con un sueño bastante pesado, se recostó un rato. Los ojos se cerraban por el cansancio de un largo día de trabajo. Aún así no conseguía dormirse. Cerca de las nueve y media, dando por tierra con sus deseos de siesta, decidió acomodar un poco la habitación. Ropa, compacts, libros, papeles, facturas a vencer y vencidas, hacían del lugar una verdadera feria paraguaya. Luego de poner un poco de orden, cenó un poco de carne fría con lechuga y tomate. En el camino a la cama iba rezongando porque al día siguiente debía despertarse cinco y cuarto de la mañana. Programó el despertador, miró la foto de su hijo y se durmió. Si de algo Carlos estaba seguro , es de que luego de ordenar la pieza, sobre la mesa de luz sólo había quedado el despertador y la foto de su hijo.
Al día siguiente, como era de esperar, a la hora indicada sonó el despertador. Lo apagó y se sentó en la cama. Encendió la luz del velador y volvió a mirar la hora. Grande fue su sorpresa cuando se percató de que justo al lado del despertador había un papel doblado, del tamaño de media hoja de cuaderno. Le extrañó la presencia del papel porque Carlos no es de ordenar todos los días y porque recordaba firmemente que sobre la mesa de luz no había quedado nada más que el despertador y la foto de su niño.
Tomó el papel, lo desplegó y lo reconoció en seguida. Era la letra de su madre muerta. Ese papel lo había escrito ella en el año noventa y ocho, cuando Carlos había logrado su primer ascenso en el trabajo. En la nota, su madre lo felicitaba por el logro. Su cara se transformó, no solo estaba completamente seguro de que ese papel no estaba allí la noche anterior, sino que hacía años que no lo veía. No quiso ir hasta la habitación contigua a despertar a su padre. ¿Qué le diría? ¿Tomaría en serio sus palabras? ¿Qué explicación podría darle a lo sucedido? Ninguna. Se sintió desconcertado, perturbado por la aparición de la nota. Se tomó unos minutos antes de vestirse. Guardó el papel en el cajón de la mesa de luz, sobre un libro de Benedetti.
Ese mismo día, al terminar su turno de trabajo, su jefe lo llevó a la oficina de Personal y lo sorprendió con las felicitaciones por un nuevo ascenso. Anoche Carlos quiso ver nuevamente el papel para dejar brotar las lágrimas, pero ya no estaba. Y juro que dio vuelta la habitación para tratar de hallarlo.
jueves, 14 de octubre de 2010
...Queríamos
Ella quería hasta la luna ir
Y yo no estaba ahí…
Quería cantarme al oído
Y yo no quería oír
Un corazón quería dibujar
Yo con el codo lo quería borrar
Una flor deshojar quería
Hasta el pétalo del sí
A mi cuello se quería atar
Yo del cuello me quise colgar
Mis sueños quería comprar
Yo quería despertar
Mis noches quería alambrar
Yo un túnel quería cavar
Mi lengua quería escriturar
Yo ya no quería hablar
Y mis ojos quería atrapar
En la celda de su Alcatraz
Pero un día sin querer la quise amar
Fue ese día que me dejó escapar
Dijo “eres libre, no te quiero más”
Abrió la celda y me dejó volar
Caminé perdido y aturdido
Buscando lo que no quería encontrar
Al tiempo volví a su cama
Pero algo andaba mal
Yo quería ir a la luna
Y ella no quería volar
Yo quería un corazón pintar
Ella con el codo lo empezaba a borrar
A su cuello me quise atar
Y del suyo se quiso colgar
Y yo no estaba ahí…
Quería cantarme al oído
Y yo no quería oír
Un corazón quería dibujar
Yo con el codo lo quería borrar
Una flor deshojar quería
Hasta el pétalo del sí
A mi cuello se quería atar
Yo del cuello me quise colgar
Mis sueños quería comprar
Yo quería despertar
Mis noches quería alambrar
Yo un túnel quería cavar
Mi lengua quería escriturar
Yo ya no quería hablar
Y mis ojos quería atrapar
En la celda de su Alcatraz
Pero un día sin querer la quise amar
Fue ese día que me dejó escapar
Dijo “eres libre, no te quiero más”
Abrió la celda y me dejó volar
Caminé perdido y aturdido
Buscando lo que no quería encontrar
Al tiempo volví a su cama
Pero algo andaba mal
Yo quería ir a la luna
Y ella no quería volar
Yo quería un corazón pintar
Ella con el codo lo empezaba a borrar
A su cuello me quise atar
Y del suyo se quiso colgar
jueves, 23 de septiembre de 2010
Sepan disculpar
Pretenden hacernos creer que el dinero es escaso. Nos enseñan y nos preparan en la familia y en la escuela para el trabajo, para vender nuestra fuerza de brazos y nuestra fuerza creativa a cambio de una remuneración. Estamos destinados desde el primer día a ocupar un lugar en la sociedad. A grandes rasgos, existen los de arriba, los de abajo y los del medio. Según la época habrá más en el medio o más abajo, pero los de arriba son siempre los mismos. Lo que está bien de lo que está mal está bien diferenciado por quienes detentan el poder, ya sea el Estado, los ricachones o los pobretones que quieren ser como los ricachones. Uno crece con los ojos casi cerrados, sin ver cómo los adultos de la familia se pelan el culo para subsistir. Y uno no sabe que ese será el destino de cada uno. Sueño de casa propia, los chicos bien comidos, útiles nuevos en cada marzo, autito bien parado, si es posible renovarlo cada dos años, vacaciones en la Feliz y así por generaciones.
Nos criaron como tarados. Nos enseñaron que el patrón es el patrón, y que hay que respetarlo. Nos enseñaron que uno debe aspirar a “tener más” y no a “ser más”. Extraña paradoja ya que lo que al trabajador le dan a cambio de su fuerza no es más que lo necesario para seguir dependiendo de un trabajo que odia (el ochenta porciento de la gente según una encuesta hecha en Buenos Aires quiere cambiar su trabajo). Lo que le pagan es una décima parte de lo que merece, de lo que podría ganar si el cuchillo de la torta fuera menos injusto. Esta enseñanza del deber, de la moral, de la ética, de la responsabilidad, de la culpa, es tan inconsciente que muy pocas veces la cuestionamos, la ponemos a prueba. Nos dijeron que la escuela es obligatoria, y al final la elección es seguir estudiando o buscar trabajo en algún fast food. Porque para puestos jerárquicos hay mecanismos discriminatorios. Uno no tiene experiencia a los diecisiete pero cuando la tiene a los treinta ve que los puestos mejor remunerados son para otros que desde siempre estuvieron más arriba. Porque su posición económica fue mejor desde generaciones, porque sus relaciones son entre gente de la clase alta.
Nos definen la violencia de una manera extraña. Es violento cortar Corrientes y Nueve de Julio, demorar a los automovilistas. Es violento apedrear una fábrica cuyos dueños cesantean cientos de empleados argumentando quiebras y usando raras movidas pseudolegales. Es violento el que roba, el que putea, el que sale con un palo a la calle. Todo eso, nos enseñaron que está mal. Pero nos estaban mostrando la mitad de la mitad de la película, lo que a ellos les convenía que viéramos. ¡Nos engañaron! Como cantaba uno por ahí… “no vayas a la escuela, porque San Martín te espera”.
Nos criaron como tarados. Nos enseñaron que el patrón es el patrón, y que hay que respetarlo. Nos enseñaron que uno debe aspirar a “tener más” y no a “ser más”. Extraña paradoja ya que lo que al trabajador le dan a cambio de su fuerza no es más que lo necesario para seguir dependiendo de un trabajo que odia (el ochenta porciento de la gente según una encuesta hecha en Buenos Aires quiere cambiar su trabajo). Lo que le pagan es una décima parte de lo que merece, de lo que podría ganar si el cuchillo de la torta fuera menos injusto. Esta enseñanza del deber, de la moral, de la ética, de la responsabilidad, de la culpa, es tan inconsciente que muy pocas veces la cuestionamos, la ponemos a prueba. Nos dijeron que la escuela es obligatoria, y al final la elección es seguir estudiando o buscar trabajo en algún fast food. Porque para puestos jerárquicos hay mecanismos discriminatorios. Uno no tiene experiencia a los diecisiete pero cuando la tiene a los treinta ve que los puestos mejor remunerados son para otros que desde siempre estuvieron más arriba. Porque su posición económica fue mejor desde generaciones, porque sus relaciones son entre gente de la clase alta.
Nos definen la violencia de una manera extraña. Es violento cortar Corrientes y Nueve de Julio, demorar a los automovilistas. Es violento apedrear una fábrica cuyos dueños cesantean cientos de empleados argumentando quiebras y usando raras movidas pseudolegales. Es violento el que roba, el que putea, el que sale con un palo a la calle. Todo eso, nos enseñaron que está mal. Pero nos estaban mostrando la mitad de la mitad de la película, lo que a ellos les convenía que viéramos. ¡Nos engañaron! Como cantaba uno por ahí… “no vayas a la escuela, porque San Martín te espera”.
Lo que uno es
“…También me imaginé que soy un barco en el medio del mar, uno de esos barcos a vela que depende de la posición de las telas para ir hacia donde quiere y aprovechar el viento, venga de donde viniere. Digamos que el viento siempre está, que lo importante es poder “interpretarlo” desde las velas para redirigirlo y así redirigir la nave. Pero, ¿hacia dónde quiero ir? El viento no siempre es el mismo y no sabe hacia dónde quiero ir. Puede venir de cualquier parte, con mayor o menor fuerza. Debo decirle yo hacia dónde ha de llevarme.
Concretamente, como dijo Claudia, no es tanto cuestión de “interpelarse”, de “cuestionarse”, de “hundirse”, de “tirarse abajo”, sino de reconciliarse con uno mismo, aceptando lo que uno es. No lo que uno cree que es, sino crudamente lo que uno es. Tarea nada fácil, ¿no?”
Concretamente, como dijo Claudia, no es tanto cuestión de “interpelarse”, de “cuestionarse”, de “hundirse”, de “tirarse abajo”, sino de reconciliarse con uno mismo, aceptando lo que uno es. No lo que uno cree que es, sino crudamente lo que uno es. Tarea nada fácil, ¿no?”
sábado, 18 de septiembre de 2010
Ya no más
Ya no llevo flores rojas
A la tumba de ese amor,
Ese amor que murió
Entre los dos...
Ya no miro la luna
Y espero que llames
Pasadas las dos
Para saber si estoy…
Ya no busco en bocas
Lo que atrás quedó,
Ni sirvo dos copas
Cargadas de amor...
Ya no más,
Ya no…
Ya no vuelo sin alas
Para chocar contra vos,
No corro al pasado
Ni pido perdón…
Ya no compro ni vendo
Lo que ya no tengo
No abrazo la almohada
Que no habla de vos
Ya no más, amor
Ya no…
A la tumba de ese amor,
Ese amor que murió
Entre los dos...
Ya no miro la luna
Y espero que llames
Pasadas las dos
Para saber si estoy…
Ya no busco en bocas
Lo que atrás quedó,
Ni sirvo dos copas
Cargadas de amor...
Ya no más,
Ya no…
Ya no vuelo sin alas
Para chocar contra vos,
No corro al pasado
Ni pido perdón…
Ya no compro ni vendo
Lo que ya no tengo
No abrazo la almohada
Que no habla de vos
Ya no más, amor
Ya no…
miércoles, 18 de agosto de 2010
Uno más
Sé que no soy inmortal
Y eso no está mal
Sé que el espejo ríe
Porque sólo soy uno más
Qué importa si el sueño no viene
Qué pobre el que todo lo tiene
Si nada se ha de llevar
Pero cuidado que la eternidad existe
En lo que ya no se puede cambiar
En tu mirada y tu tatuaje
En las nubes de este viaje
En los besos que darás
Sé que no soy inmortal
Que la rueda igual gira
Que si empieza se termina
Para volver a empezar
El tiempo es nuestro tiempo
Y no existe nada más
Y eso no está mal
Sé que el espejo ríe
Porque sólo soy uno más
Qué importa si el sueño no viene
Qué pobre el que todo lo tiene
Si nada se ha de llevar
Pero cuidado que la eternidad existe
En lo que ya no se puede cambiar
En tu mirada y tu tatuaje
En las nubes de este viaje
En los besos que darás
Sé que no soy inmortal
Que la rueda igual gira
Que si empieza se termina
Para volver a empezar
El tiempo es nuestro tiempo
Y no existe nada más
viernes, 6 de agosto de 2010
Good morning rivotril
7 am suena el despertador
Todavía no sale el sol
Al menos no se ve
Good morning rivotril
Ya voy a salir…
La foto del pasado en la pared
That was not the end
La farmacia my friend
Hola Doctor soy yo otra vez
Y el sol que no se deja ver…
Botellas vacías
Que cierran las heridas
Y me muestran la salida
La guitarra muda
Una mujer desnuda
No dijiste nada, nada más
El tiempo se ríe de la eternidad
Y sigo sigo sigo sin preguntar
Miro las veredas desde el 109
Afuera parece que llueve
Adentro del alma también
No voy en avión ni en tren
And this is not the end
Hello my old good friend
7 am suena el despertador
Good morning rivotril
Buenos tiempos ya van a venir.
Todavía no sale el sol
Al menos no se ve
Good morning rivotril
Ya voy a salir…
La foto del pasado en la pared
That was not the end
La farmacia my friend
Hola Doctor soy yo otra vez
Y el sol que no se deja ver…
Botellas vacías
Que cierran las heridas
Y me muestran la salida
La guitarra muda
Una mujer desnuda
No dijiste nada, nada más
El tiempo se ríe de la eternidad
Y sigo sigo sigo sin preguntar
Miro las veredas desde el 109
Afuera parece que llueve
Adentro del alma también
No voy en avión ni en tren
And this is not the end
Hello my old good friend
7 am suena el despertador
Good morning rivotril
Buenos tiempos ya van a venir.
sábado, 24 de julio de 2010
PEPE ! (del blog de A. Calamaro)
9 de julio (palabras del presidente de uruguay)
En esta vida, no se trata sólo de producir: también hay que disfrutar.
Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer.
Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra
en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo queda el placer.
Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.
¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!
Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.
No porque sea elegante sino porque es placentero.
Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar
un plato de tallarines.
¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!
Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers.
En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas
de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos…
No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.
Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar
las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.
Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos.
Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques.
Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.
Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.
En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada…
LA EDUCACION ES EL CAMINO
Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación.
Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar.
Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo
educativo y sostenerlo en el tiempo.
Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas.
Pero hay que hacerlo.
Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.
Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.
Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite.
Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.
Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números.
Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.
Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.
Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez. O como los que vieron el fuego por primera vez.
Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.
Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos
los libros del mundo. Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo.
Es abrumador.
Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente.
Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.
Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes.
Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena.
Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica.
Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada.
Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública. Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo.
No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines. Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento.
Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica..Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación.
No hay tarea más grande delante de nosotros "La única lucha que se pierde, es la que se abandona. Hasta la victoria siempre !!!
En esta vida, no se trata sólo de producir: también hay que disfrutar.
Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer.
Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra
en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo queda el placer.
Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.
¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!
Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.
No porque sea elegante sino porque es placentero.
Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar
un plato de tallarines.
¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!
Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers.
En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas
de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos…
No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.
Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar
las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.
Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos.
Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques.
Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.
Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.
En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada…
LA EDUCACION ES EL CAMINO
Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación.
Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar.
Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo
educativo y sostenerlo en el tiempo.
Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas.
Pero hay que hacerlo.
Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.
Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.
Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite.
Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.
Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números.
Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.
Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.
Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez. O como los que vieron el fuego por primera vez.
Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.
Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos
los libros del mundo. Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo.
Es abrumador.
Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente.
Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.
Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes.
Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena.
Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica.
Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada.
Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública. Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo.
No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines. Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento.
Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica..Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación.
No hay tarea más grande delante de nosotros "La única lucha que se pierde, es la que se abandona. Hasta la victoria siempre !!!
jueves, 15 de julio de 2010
Adentro-out
No sé si buscar afuera o adentro
Si soy un stone o un chalchalero
Si vengo de Pamplona o Puerto Madero
Si soy Brian Johnson o la cumbia con resero
¿Y dónde busco mi semilla
Si me miro desde la otra orilla?
En mi ombligo y su cordón
O en la esquina de Uruguay y Colón
Adonde voy casi no importa
O que el puente se hunda
Ya sabemos quien corta la torta
Y quién con el dedo te apunta
No sé si buscar en las tripas
O en la piel de la frente
En los ojos del corazón
O en alguna vieja canción
Como el Santiago de Coelho
Que encuentra donde partió
El tesoro de su vida
Yo encuentro mi razón
Y en la guitarra las manos
Se me escapa un si bemol
Se parece a la de Fito
Que a los Beatles le robó
No sé si buscar afuera o adentro
Si soy un stone o un chalchalero
Si vengo de Pamplona o Puerto Madero
Si soy Brian Johnson o la cumbia con resero
Si soy un stone o un chalchalero
Si vengo de Pamplona o Puerto Madero
Si soy Brian Johnson o la cumbia con resero
¿Y dónde busco mi semilla
Si me miro desde la otra orilla?
En mi ombligo y su cordón
O en la esquina de Uruguay y Colón
Adonde voy casi no importa
O que el puente se hunda
Ya sabemos quien corta la torta
Y quién con el dedo te apunta
No sé si buscar en las tripas
O en la piel de la frente
En los ojos del corazón
O en alguna vieja canción
Como el Santiago de Coelho
Que encuentra donde partió
El tesoro de su vida
Yo encuentro mi razón
Y en la guitarra las manos
Se me escapa un si bemol
Se parece a la de Fito
Que a los Beatles le robó
No sé si buscar afuera o adentro
Si soy un stone o un chalchalero
Si vengo de Pamplona o Puerto Madero
Si soy Brian Johnson o la cumbia con resero
sábado, 5 de junio de 2010
Sin mitad
Me quedé...
Colgado en el ojo del huracán
En la baldosa floja de tu vereda
Sin el zapatito de tu cenicienta
Sin el paraguas para tu tormenta
Nuestros besos nunca rimaron amor
Ni fui parche para tu corazón
Me voy…
Hasta el ancla de un barco que nunca zarpó
Hacia el cielo del cielo que nunca se vio
Como un ángel borracho de tanto dolor
En la espuma de orillas desiertas de sol
No me mires así…
Como quien mira un perro que busca calor
Con tu gesto y tus manos que me alejan de vos
En cámara lenta no sé que buscás
Como si fuera una coma cuando es punto final
Me quedé…
En un hueco escondido silbando para disimular
Fue un segundo y creí que era la eternidad
Qué poco dura el amor para siempre
Como una mariposa en el jardín de tu vientre
Me quedé…
Ahogado sin rumbo y sin nada que hablar
Revolviendo en recuerdos que nunca fueron verdad
Mirando desde la luna de tu ventana y no más
Y te vas…
A lo lejos veo cómo se escapa mi otra mitad
Qué poco dura el amor para siempre
Como una mariposa en el jardín de tu vientre
Colgado en el ojo del huracán
En la baldosa floja de tu vereda
Sin el zapatito de tu cenicienta
Sin el paraguas para tu tormenta
Nuestros besos nunca rimaron amor
Ni fui parche para tu corazón
Me voy…
Hasta el ancla de un barco que nunca zarpó
Hacia el cielo del cielo que nunca se vio
Como un ángel borracho de tanto dolor
En la espuma de orillas desiertas de sol
No me mires así…
Como quien mira un perro que busca calor
Con tu gesto y tus manos que me alejan de vos
En cámara lenta no sé que buscás
Como si fuera una coma cuando es punto final
Me quedé…
En un hueco escondido silbando para disimular
Fue un segundo y creí que era la eternidad
Qué poco dura el amor para siempre
Como una mariposa en el jardín de tu vientre
Me quedé…
Ahogado sin rumbo y sin nada que hablar
Revolviendo en recuerdos que nunca fueron verdad
Mirando desde la luna de tu ventana y no más
Y te vas…
A lo lejos veo cómo se escapa mi otra mitad
Qué poco dura el amor para siempre
Como una mariposa en el jardín de tu vientre
sábado, 22 de mayo de 2010
Yo quería ser argentino. Por Sergio Ramírez. Escritor nicaragüense. Ex vicepresidente.
Son pocas las cosas que subo a mi blog y que no escribo yo mismo. Pero esta vez creo que vale la pena.
Luciano.
"Desde la verdura en harapos del trópico bananero, yo quería ser argentino.
En aquellos ya remotos años cuarenta que fueron los de mi infancia.
Un primo rico se daba el lujo de mandar a empastar los números de Billiken, y en esos tomos tan preciados descubrí La dama del perrito de Chejov, y El oso de Faulkner, cuando aquel primo se dignaba prestármelos. Me quedaba leyendo hasta altas horas de la madrugada a la luz de un foco de mano, embozado bajo la sábana, para no ser descubierto en el delito del desvelo, Billiken y también los números de El Peneca. Todavía se sigue llamando penecas en Nicaragua a las revistas de historietas. Y me identifiqué con Patoruzito, el indiecito semidesnudo de las pampas, aprendí lo que era una boleadora y un ombú, y gané mi primer antihéroe en su adversario Isidoro, el porteñito engominado. Civilización contra barbarie.
Aprendí también desde entonces la palabra canillita, porque un niño inválido, que vendía periódicos por las calles de Buenos Aires, apoyándose en una muleta, era capaz de transformarse en el Capitán Maravilla con sólo pronunciar la palabra mágica Shazam (compuesta por las iniciales de Salomón, Hércules, Atlas, Zeus, una que he perdido, y Marte), y ya en su investidura de héroe poderoso abatía puñetazos a la peor ralea de maleantes que se ocultaban en los meandros del barrio La Boca.
Mis libros de lectura de la escuela primaria venían también de Argentina, y me acostumbré a que la bandera patria que figuraba en la primera página de esos libros, tan parecida a la de Nicaragua, tuviera ciertas
ligeras variantes con la mía; apenas un poco más pálidas las franjas azules, y en la franja blanca del centro, en lugar del escudo de cinco volcanes, un sol resplandeciente. Y Eva Perón. En la pobre biblioteca de mi escuela, donde todos los libros alcanzaban en unos cuantos estantes de pino, no había mejor momento para mí que el de entregarme a repasar las páginas de un álbum de fotos a colores de pastel dedicado a aquella primera dama caritativa de moño perfecto y sonrisa angelical, que venía a ser como la reina del mundo, y que tantos años después reviviría para mí en la espléndida novela Santa Evita, de Tomás Eloy Martínez.
Pero también tengo en mi vida a la Editorial Sopena Argentina, con sus libros a dos columnas en los que leí Los miserables, El Conde de Montecristo y Los Tres Mosqueteros, y la Editorial Kraft, que publicaba cuentos japoneses y poemas chinos con delicadas ilustraciones, y aún más tarde, mi encuentro con En busca del tiempo perdido, traducido por Pedro Salinas, en los libracos en cuarto mayor de tapas de cartón y hermosa letra, tal vez de la casa editorial Salvador Rueda, mal me engañe la memoria; más Trilce, El Canto General, El Romancero gitano y Marinero en tierra, unos tomitos en rústica de cubiertas grises, con sello de Losada, tiempos dichosos en que los libros de poesía eran tan baratos. Era la pujante Argentina de Juan Domingo Perón. Una Argentina capaz de llegar con sus masivos embarques de libros hasta las costas de Centroamérica, a los mismos muelles donde atracaban los barcos refrigerados de la flota blanca de la United Fruit Company a recoger los racimos de fruta que eran nuestra insignia de banana republics. Los diputados, decía Sam Zemurray, quien inventó aquel negocio fabuloso del banano, eran más baratos que las mulas, según recuerda en Hora Cero Ernesto Cardenal. Mi infancia pertenece también a la voz de Carlos Gardel en las rocanolas de las cantinas, una voz que venía desde la eternidad, y ante la que lloraban de auténtica pena los borrachos despechados, y sus películas, vistas una y otra vez por el mismo público ávido en el único cine del pueblo, a la luz de las estrellas, y a causa de tanto Gardel en las vidas cotidianas es que a un carpintero de ataúdes, que llevaba las uñas manchadas de maque, lo llamaban Caneja, por aquello de fuerza, caneja, sufra y no llore... Mis libros de lectura escolar hablaban de graneros colmados, ferrocarriles que atravesaban la pampa, infinitos hatos de ganado, barcos que partían pletóricos de mercancías. En el país del que venían los libros y las historietas, los niños iban a la escuela pública de uniforme, como no ocurría en Nicaragua, donde no había siquiera bancos para todos los alumnos. Cómo aquel niño que era yo no iba a querer ser como los argentinos, así como los argentinos querían ser como los europeos.
Pasaron los años. Poco antes de que Perón fuera derrocado, cuando las arcas repletas de lingotes de oro empezaban a vaciarse en el Banco Central de la Nación, gracias a las más variada suerte de corruptelas, y a la mano munificiente de Santa Evita, el viejo Somoza fue recibido con toda pompa en Buenos Aires, y Perón llenó para él la Plaza de Mayo con un millón de personas. Conservo esas fotos, los dos en el balcón de la Casa Rosada, en arreos militares de gala, frente a la inmensa multitud. Más tarde, en triste pago, Perón fue acogido en su exilio en la calurosa y provinciana Managua, y se alojó en los aposentos del Palacio presidencial de Tiscapa. Ese año de 1956 mataron a Somoza, y Perón huyó, temeroso de su mala estrella a refugiarse en brazos de Trujillo a la República Dominicana. Isabelita Martínez, a quien Perón había conocido en Panamá en un night-club, cuando iba precisamente rumbo a Managua, llegó a convertirse en presidenta, y tuvo por consejero áulico a López Rega, un brujo de arrabal que era, además, jefe de una banda de sicarios, una "mano blanca", como las de Guatemala, o El Salvador.
Argentina ya no parecía el país europeo que era en las páginas de mis viejos libros escolares, sino una república bananera, como cualquiera de las nuestras. Una cabaretera presidenta. Un brujo asesino, un prestidigitador del poder. Eso no podía ocurrir sino en una república bananera. Y después, las desapariciones masivas, los prisioneros lanzados desde los aviones en alta mar, enterrados en bloques de cemento en el fondo del Río de la Plata. Eso es lo mismo que ocurría en Guatemala y en Nicaragua. Y luego Menem, un chulo disfrazado de prócer, con patillas a lo general San Martín, también venía a ser tan centroamericano en sus ínfulas perdularias. Ahora que tantos argentinos descuajados de la normalidad de sus vidas se quieren subir a los viejos barcos en que sus antepasados llegaron desde Calabria, o desde Marsella, o desde Vigo, a buscar un refugio quizás imposible frente a la catástrofe que la repetida corrupción ha traído sobre Argentina, el rollo de película es echado a andar, pero hacia atrás. La civilización y la modernidad con que tanto soñaron todos los que desde el siglo XIX ansiaron ser europeos, y con la que soñamos en el calor del trópico, donde huele a frutos demasiado maduros, todos los que quisimos ser argentinos, se caen a pedazos como las bambalinas de un escenario en ruinas.
Pero yo sigo queriendo ser argentino. No sólo por mi infancia nunca perdida.
También por Lugones, por Borges, por Cortázar, por Osvaldo Soriano, por Tomás Eloy Martínez, y por supuesto, por Gardel. No más les digo que esperemos, que ya vendrá el día en que no habrá más pena ni olvido."
Luciano.
"Desde la verdura en harapos del trópico bananero, yo quería ser argentino.
En aquellos ya remotos años cuarenta que fueron los de mi infancia.
Un primo rico se daba el lujo de mandar a empastar los números de Billiken, y en esos tomos tan preciados descubrí La dama del perrito de Chejov, y El oso de Faulkner, cuando aquel primo se dignaba prestármelos. Me quedaba leyendo hasta altas horas de la madrugada a la luz de un foco de mano, embozado bajo la sábana, para no ser descubierto en el delito del desvelo, Billiken y también los números de El Peneca. Todavía se sigue llamando penecas en Nicaragua a las revistas de historietas. Y me identifiqué con Patoruzito, el indiecito semidesnudo de las pampas, aprendí lo que era una boleadora y un ombú, y gané mi primer antihéroe en su adversario Isidoro, el porteñito engominado. Civilización contra barbarie.
Aprendí también desde entonces la palabra canillita, porque un niño inválido, que vendía periódicos por las calles de Buenos Aires, apoyándose en una muleta, era capaz de transformarse en el Capitán Maravilla con sólo pronunciar la palabra mágica Shazam (compuesta por las iniciales de Salomón, Hércules, Atlas, Zeus, una que he perdido, y Marte), y ya en su investidura de héroe poderoso abatía puñetazos a la peor ralea de maleantes que se ocultaban en los meandros del barrio La Boca.
Mis libros de lectura de la escuela primaria venían también de Argentina, y me acostumbré a que la bandera patria que figuraba en la primera página de esos libros, tan parecida a la de Nicaragua, tuviera ciertas
ligeras variantes con la mía; apenas un poco más pálidas las franjas azules, y en la franja blanca del centro, en lugar del escudo de cinco volcanes, un sol resplandeciente. Y Eva Perón. En la pobre biblioteca de mi escuela, donde todos los libros alcanzaban en unos cuantos estantes de pino, no había mejor momento para mí que el de entregarme a repasar las páginas de un álbum de fotos a colores de pastel dedicado a aquella primera dama caritativa de moño perfecto y sonrisa angelical, que venía a ser como la reina del mundo, y que tantos años después reviviría para mí en la espléndida novela Santa Evita, de Tomás Eloy Martínez.
Pero también tengo en mi vida a la Editorial Sopena Argentina, con sus libros a dos columnas en los que leí Los miserables, El Conde de Montecristo y Los Tres Mosqueteros, y la Editorial Kraft, que publicaba cuentos japoneses y poemas chinos con delicadas ilustraciones, y aún más tarde, mi encuentro con En busca del tiempo perdido, traducido por Pedro Salinas, en los libracos en cuarto mayor de tapas de cartón y hermosa letra, tal vez de la casa editorial Salvador Rueda, mal me engañe la memoria; más Trilce, El Canto General, El Romancero gitano y Marinero en tierra, unos tomitos en rústica de cubiertas grises, con sello de Losada, tiempos dichosos en que los libros de poesía eran tan baratos. Era la pujante Argentina de Juan Domingo Perón. Una Argentina capaz de llegar con sus masivos embarques de libros hasta las costas de Centroamérica, a los mismos muelles donde atracaban los barcos refrigerados de la flota blanca de la United Fruit Company a recoger los racimos de fruta que eran nuestra insignia de banana republics. Los diputados, decía Sam Zemurray, quien inventó aquel negocio fabuloso del banano, eran más baratos que las mulas, según recuerda en Hora Cero Ernesto Cardenal. Mi infancia pertenece también a la voz de Carlos Gardel en las rocanolas de las cantinas, una voz que venía desde la eternidad, y ante la que lloraban de auténtica pena los borrachos despechados, y sus películas, vistas una y otra vez por el mismo público ávido en el único cine del pueblo, a la luz de las estrellas, y a causa de tanto Gardel en las vidas cotidianas es que a un carpintero de ataúdes, que llevaba las uñas manchadas de maque, lo llamaban Caneja, por aquello de fuerza, caneja, sufra y no llore... Mis libros de lectura escolar hablaban de graneros colmados, ferrocarriles que atravesaban la pampa, infinitos hatos de ganado, barcos que partían pletóricos de mercancías. En el país del que venían los libros y las historietas, los niños iban a la escuela pública de uniforme, como no ocurría en Nicaragua, donde no había siquiera bancos para todos los alumnos. Cómo aquel niño que era yo no iba a querer ser como los argentinos, así como los argentinos querían ser como los europeos.
Pasaron los años. Poco antes de que Perón fuera derrocado, cuando las arcas repletas de lingotes de oro empezaban a vaciarse en el Banco Central de la Nación, gracias a las más variada suerte de corruptelas, y a la mano munificiente de Santa Evita, el viejo Somoza fue recibido con toda pompa en Buenos Aires, y Perón llenó para él la Plaza de Mayo con un millón de personas. Conservo esas fotos, los dos en el balcón de la Casa Rosada, en arreos militares de gala, frente a la inmensa multitud. Más tarde, en triste pago, Perón fue acogido en su exilio en la calurosa y provinciana Managua, y se alojó en los aposentos del Palacio presidencial de Tiscapa. Ese año de 1956 mataron a Somoza, y Perón huyó, temeroso de su mala estrella a refugiarse en brazos de Trujillo a la República Dominicana. Isabelita Martínez, a quien Perón había conocido en Panamá en un night-club, cuando iba precisamente rumbo a Managua, llegó a convertirse en presidenta, y tuvo por consejero áulico a López Rega, un brujo de arrabal que era, además, jefe de una banda de sicarios, una "mano blanca", como las de Guatemala, o El Salvador.
Argentina ya no parecía el país europeo que era en las páginas de mis viejos libros escolares, sino una república bananera, como cualquiera de las nuestras. Una cabaretera presidenta. Un brujo asesino, un prestidigitador del poder. Eso no podía ocurrir sino en una república bananera. Y después, las desapariciones masivas, los prisioneros lanzados desde los aviones en alta mar, enterrados en bloques de cemento en el fondo del Río de la Plata. Eso es lo mismo que ocurría en Guatemala y en Nicaragua. Y luego Menem, un chulo disfrazado de prócer, con patillas a lo general San Martín, también venía a ser tan centroamericano en sus ínfulas perdularias. Ahora que tantos argentinos descuajados de la normalidad de sus vidas se quieren subir a los viejos barcos en que sus antepasados llegaron desde Calabria, o desde Marsella, o desde Vigo, a buscar un refugio quizás imposible frente a la catástrofe que la repetida corrupción ha traído sobre Argentina, el rollo de película es echado a andar, pero hacia atrás. La civilización y la modernidad con que tanto soñaron todos los que desde el siglo XIX ansiaron ser europeos, y con la que soñamos en el calor del trópico, donde huele a frutos demasiado maduros, todos los que quisimos ser argentinos, se caen a pedazos como las bambalinas de un escenario en ruinas.
Pero yo sigo queriendo ser argentino. No sólo por mi infancia nunca perdida.
También por Lugones, por Borges, por Cortázar, por Osvaldo Soriano, por Tomás Eloy Martínez, y por supuesto, por Gardel. No más les digo que esperemos, que ya vendrá el día en que no habrá más pena ni olvido."
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